La música sinfónica volverá hoy, a partir de las 21, al escenario del teatro San Martín (avenida Sarmiento 601), de la mano de la Orquesta Estable de la Provincia conducida por su director titular, Alejandro Jassán. La entrada será libre y gratuita para el que será el segundo concierto presencial de la temporada de la formación, tras las actividades virtuales a que obligó la anterior la pandemia.
Sólo uno de los compositores elegidos para esta noche es español, Juan Crisóstomo Arriaga, pese a que el concierto se llama “España, fuente de inspiración”, título elegido porque ese hilo conductor reunirá obras de grandes compositores de distintos períodos y estilos.
Abrirá el telón el tutti de la Obertura “Don Giovanni o Il disoluto punito” (“El libertino castigado”) que Wolgang Amadeus Mozart compuso, según cuentan las crónicas, a último momento, la noche antes del estreno de la ópera bufa en dos actos en 1787, en Praga. Basada en la historia de “El burlador de Sevilla”, de Tirso de Molina, cuenta la historia que luego se convertiría en el mito de Don Juan.
La calma llegará con “Pavana”, que el francés Gabriel Fauré compuso en 1887. Se trata de una danza lenta de compás binario que adquirió muchísima popularidad en las cortes españolas del siglo XVI y que luego se expandió por toda Europa. Originalmente era una pieza para piano que luego el compositor orquestó y hasta agregó de manera opcional un coro. Esta obra, de bella inspiración, es bien conocida por su solo de flauta en una melodía muy conocida.
Doce años más tarde, Maurice Ravel compone su “Pavana para una infanta difunta”, mientras estudia en el conservatorio de París con Fauré, creación que se escuchará en tercer lugar.
La orquestación de esta obra en 1910, también como la de Fauré, comienza con un solo instrumental, pero esta vez de un corno. A pesar del título, Ravel no escribe esta obra pensando en ninguna infanta en particular, e incluso dijo que no se busque una explicación sobre el nombre ya que simplemente le gustaba cómo sonaba.
También en el Conservatorio de París, en 1821 y con tan sólo 15 años comienza a estudiar Juan Crisóstomo Arriaga. Quien sería conocido como “El Mozart español” fue un talentoso músico de origen vasco que murió a los 19 años.
Su “Sinfonía para gran orquesta”, de 1824, tiene cuatro movimientos: el primero escrito como un allegro de sonata (adagio-allegro vivace) precedido de una introducción; un segundo tiempo más lento (andante); un escueto minuetto (allegro) y un allegro con moto final, una de las páginas más inspiradas y geniales que haya escrito el compositor en su corta vida.